PALABRA DE ARGONAUTA – ESPECIAL ELLAS TIENEN LA PALABRA (IV) – Aina Rotger y Anabel García

Ellas tiene la palabra, el especial de narrativa femenina de Palabra de Argonauta, alcanza su última y cuarta parte, con tres microrrelatos de Aina Rotger (Mallorca, 1972) y otros tres de Anabel García (Madrid, 1983), ilustrados con obras de artistas internacionales (Mi Ju, Lauren Marx, Julia Randall, Lissi Elle, Tamara Lichtenstein y Mariska Karto). Para febrero del año próximo retomamos la sección; ya están seleccionados algunos de los autores que aparecerán en esta página, entre ellos, José Luis Cubillo y Eduardo Viladés.  Sin más que añadir, pasen y lean.
Tamara Lichtenstein

EESCALERAS

Tras perdonarle hasta el infinito, él la tiró por las escaleras, y ella cayó a lo más hondo del rellano helado; pero despacito, sin apenas fuerzas, subió el primer escalón menos frío de “la próxima me mata”, subió el segundo mientras recuperaba la tibieza de “mis hijos no pueden ver esto”; subió el tercero más cálido aún de «no va a haber más reconciliaciones”, subió el cuarto, ya templada de “esta va a ser la última vez”. Hasta que, acalorada, llegó al rellano, y como él se había ido, recuperó el tono y llamó por teléfono al número de atención al maltrato, y con la voz encendida, denunció, y se fue de casa, bajando las escaleras a paso precipitado. A partir de ese momento no la abandonó la calidez y empezó una nueva etapa, la de ir erguida, y no dejar de ascender por las escaleras del amor propio.

Lauren Marx

APRENDER

Cuando apareció por clase con aquella piel translucida y nos mandó callar, todos empezamos a reírnos y tirarnos bolas de papel. Él se quedó muy serio, transparentando su enfado, luego su ira.

No callamos en aquellos dos meses: le pintamos la pizarra, le borramos las fórmulas y le tiramos la silla por la ventana. A nuestros catorce años sólo queríamos divertirnos llenos de energía destructora. Después él se rompió: nos dijeron que tenía una depresión y le llamamos el hombrecillo de cristal. Los demás profesores, más opacos, aguantaron, y al final, nos domesticaron un poco, pero no aprendimos casi nada, excepto Lucía, que era la empollona de la clase.

Ahora que la depresión se ha plantado en mi vida, yo también me he vuelto una mujer de cristal que transparenta tristeza y se ha roto por dentro: sin trabajo y con un divorcio a cuestas, me acuerdo mucho del hombrecillo de cristal y me pregunto que habrá sido de él, y siento que todos somos un poco de vidrio transparente según las circunstancias; eso es lo que he aprendido de él, algo dejó, aunque no fueran fórmulas matemáticas que habrían hecho que las cuentas en mi divorcio salieran  a mi favor y no esta pensión transparente que no me da para vivir.

Mi Ju

MARINERO

Amaba el mar con una pasión duradera, desde niño coleccionaba palabras de barcos: jarcia, defensa, mástil, babor, estribor… Había rebuscado en novelas y manuales hasta dominar como nadie ese vocabulario.

También tenía una extensa colección de navíos en miniatura, de madera, con los que se pasaba tardes enteras montando piezas diminutas. Su casa era un museo.

Le gustaba hablar con los marineros y comentar sus aventuras, se acercaba al puerto y entablaba largas conversaciones o en los bares que frecuentaban los pescadores.

Sin embargo, el mar le daba un miedo atroz y se mareaba nada más pisar cubierta, por lo que se convirtió en un marinero de secano que amaba tanto el mar como miedo le tenía.

Escuchaba historias de naufragios y se afirmaba en su temor, de modo que desde su ventana de abogado, en tierra firme, veía los barcos partir, y pese a ver su belleza, no los pisaba.

Hasta que ya de mayor, cuando murió, pidió que lanzaran sus cenizas al océano y por fin pudo fundirse con sus miedos cuando estos ya no importaban.

AINA ROTGER (Mallorca, 1972). Estudió en la Escuela de Letras de Madrid y es Licenciada en Comunicación Audiovisual. Autora del libro de relatos Cuentos para el café (Editorial Titanium). Sus cuentos aparecen en distintas publicaciones antológicas y revistas. Escribe en el blog palabrapunto.blogspost. Actualmente, vive en Palencia.
Lissi Elle

ESCENA JAPONESA

I – LA CARRERA DE LOS ANIMALES

“600º aniversario del nacimiento de Satkuso Hayashi. Ampliación de la exposición Colores del Otoño hasta el 2 de noviembre en la casa-museo del artista”.

Los carteles inundaban las calles de la ciudad, los centros culturales, la entrada misma de la casa de Hayashi anunciaba la exposición, usando de fondo la imagen ampliada de su obra mural más conocida: La Carrera de los Animales.

Se formaban colas enormes en el salón principal para hacerse fotos con el mural. Los colores eran tan brillantes que cuesta creer que se haya mantenido en tan buen estado durante tantos años. Un sendero cubierto de leones, osos, lobos, águilas con las alas extendidas hacia un horizonte incierto, y un dragón cerrando la comitiva con unos grandes ojos, rojos y azules.

El dos de noviembre, para despedir la exposición, prepararon una conferencia con pantallas de plasma, que ampliaban los detalles de La Carrera de los Animales, sacadas de una cámara en directo.

La comisaria de la exposición llegó la primera, junto con sus compañeras de taquilla, para repasar los textos de la conferencia. Sin fijarse en las marcas rojas del suelo ni en la chaqueta azul tirada, encendieron las pantallas y la cámara.

– ¡Mirad! ¡Mirad! – Chilló una de las compañeras con el dedo extendido hacia las pantallas.

En medio de un círculo de picos y bocas abiertas de leones, osos, lobos y águilas, apareció la forma del guardia de seguridad despedazado.

Julia Randall

II – LA NIETA DEL NIÑO QUE DIBUJABA GATOS

Recordando a Lafcadio Hearn

– Sería un honor poder ver al maestro Hayashi…

Con buenas palabras y gestos de agradecimiento, acepté su regalo y luego se despidió. El abuelo ya no podía recibir más visitas. Sin embargo, le encantaba que todos sus admiradores llegaran a casa para mostrar sus respetos.

Su movilidad no era la misma, pero su oído, en cambio, se mantenía fínisimo a los sonidos más sutiles. Por eso, cuando insistían mucho, les ofrecía té y conversación por su amable atención; reconozco que, tras los paneles correderos, permanecía escuchando muy atento a todo lo que conversábamos. A veces, reía muy bajito, con un sonido muy particular, como de lápiz raspando whasi. De niño travieso que quiere esconderse y disimular lo que está haciendo.

Todas las noches, antes de acostarnos, mientras pintaba en el extremo inferior de su cuadro sus platos favoritos, le contaba todo lo que habían dicho, lo mucho que deseaban que pintase nuevos cuadros, a pesar de su salud delicada. Entonces se reía, se reía con la boca llena de arroz dibujado. Y sus gatos daban volteretas por el lienzo.

Me reía con él y, como buena aprendiz, continuaba pintando extraordinarias criaturas bajo la mirada atenta de mi abuelo y sus gatos.

Lauren Marx

AZUCARILLO

Mientras movía la mano dentro del bolsillo, notaba cómo los azucarillos empezaban a pegarse en sus dedos, antes de sacarlos uno a uno y dárselos al caballo.

No hizo falta que se diera la vuelta. Era extraño decirlo, pero no hubo ninguna sorpresa. ¿La costumbre? ¿Un sonido aprendido? Con sólo oir el crujido ya supo que estaba allí. Menudo cabrón: él sí que conocía sus hábitos. No le había dado la oportunidad de prepararse.

Respiró hondo, y en la pupila del caballo, se reflejó una forma amenazante. No tenía que tener miedo, aunque sintiera que era la primera vez. No lo era. No sería la última tampoco. Sólo tenía que ir adelantándose segundo a segundo. ¿Un azucarillo menos la próxima vez?

Antes de perder el conocimiento notó los dedos apretados y pegajosos.

ANABEL GARCÍA (Madrid, 1983). De día, trabaja en el mundo de los Ensayos Clínicos en Cáncer de mama; por la noche, se reparte entre el sueño, empapelar interiores de cabezas con libros y buscar una aguja en un pajar. Las horas intermedias se iluminan en el taller de lectura de la Biblioteca Central de San Sebastián de los Reyes.
Lauren Marx

SOBRE LA RESPONSABLE DE PALABRA DE ARGONAUTA: ANA PATRICIA MOYA (CÓRDOBA, 1982). Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es La casa rota (Versátiles Editorial). Sus textos aparecen en distintas revistas y antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos. Eterna finalista. Escribe en el blog (H)Amor y (H)Asco se escriben con (Hache)

Más relatos y autores en la sección Palabra de argonauta

Mariska Karto

BASES PARA PARTICIPAR EN PALABRA DE ARGONAUTA:

1) Se aceptarán una selección de relatos, cuentos, microrrelatos, etc, hasta cuatro páginas máximo, sean inéditos o no, publicados o no, en distintos medios, de autores españoles o extranjeros residentes en el país, sin límite de edad; el formato de los archivos será DOC o DOCX; en el mismo archivo, deberá incluirse una pequeña bibliografía (que ocupe menos de un folio). También se aceptarán todo tipo de géneros temáticos.

2) No se aceptarán borradores, textos sin corregir, con faltas de ortografía o fragmentos de novelas.

3) El nombre del archivo que tendréis que remitir de manera adjunta (no pegado en el cuerpo del mensaje) será TEXTOS Y BIO DE (vuestro nombre y apellidos a continuación. Ejemplo: TEXTOS Y BIO DE PATRICIA BRAVA.doc.

4) Se remitirán al correo de la encargada de la sección: yosoyperiquillalospalotes@gmail.com, con (IMPORTANTE) el asunto: «SECCIÓN ODISEA CULTURAL».

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