Reseña de «Hora Zero», por Alberto García-Teresa

Portada libro Hora Zero

Uno de los tramos más enérgicos de propuestas poéticas en Perú se sitúa en los años setenta, alrededor de un grupo de inconformistas que, desde un análisis político materialista, buscaron cómo activar sociológicamente la poesía. En este volumen, se agrupan los tres poemarios esenciales de aquel grupo, “Hora Zero”: Kenacort y Valium 10 (Jorge Pimentel, 1970), Un par de vueltas por la realidad (Juan Ramírez Ruíz, 1971) y En los extramuros del mundo (Enrique Verástegui, 1971).

Pero también constituye este volumen un material de estudio muy valioso, ya que, además de los poemas y de las aproximaciones introductorias a cada uno de los libros, aporta numerosos artículos, manifiestos y otros textos teóricos publicados en la revista original del grupo.

La apuesta rupturista de Hora Zero parte de lo underground y el antielitismo, el posicionamiento antagonista, de raigambre nihilista y, en suma, el cuestionamiento de impulso anarquistas. Reivindican una poesía atenta al alrededor, antiautoritaria, consciente de la situación de la extrema injusticia causada por el imperialismo y por el capitalismo. “Ante esto”, escriben, “compartimos plenamente los postulados del marxismo-leninismo, celebramos la revolución cubana”. No en vano, en sus manifiestos, se cuelan análisis políticos y de estrategia subversiva, que giran alrededor de la búsqueda de nuevas “tácticas de lucha” y que les lleva. Ellos buscan “propiciar, motivar, promover”. Se trata, de hecho, de una propuesta movilizadora, que hace de la agitación y de la provocación (“este libro no está escrito para agradar sino para desagradar”) uno de sus ejes.

Así, trabajan con una perspectiva de emancipación, de lograr el desarrollo pleno del ser humano, explícitamente revolucionaria, pero siempre con la honestidad como principio. Al respecto, su ejercicio político y poético es radicalmente vitalista: “Todo lo que se ha escrito es por la urgencia y la necesidad de entregar vías que conduzcan a un orden nuevo donde sea posible vivir”. Contrarios a una poesía anestesiante y alienante, proponen “una poesía viviente. No queremos que se nos escape nada en nuestro trayecto de hombres momentáneos en la tierra. Todo lo que late y se agita tiene derecho a rastro. No queremos que se pierda nada de lo vivo”.

Apuestan por una poesía “fuerte, poderosa y rebosante de energía, que exprese la violencia y la rebase posibilitando un cambio, una transformación”. Porque “la poesía es de más de uno y es todo un pueblo”, enfocan sus versos “hacia afuera”.

Pero son conscientes del soporte y de las singularidades de su herramienta. Por ello, afirman “es necesidad urgente que los contenidos revolucionarios se expresen en formas revolucionarias”. De esta manera, buscan “las palabras vivas, la revitalización de las palabas” en un estilo “sencillo, directo, duro y sano” con el objetivo de “dinamizar el poema” para “apuntar a la conquista de una poesía no pequeño burguesa”.

Y, desde ahí, se ofrecen los poemarios ya citados: de Jorge Pimentel, Kenacort y Valium 10; de Juan Ramírez Ruíz, Un par de vueltas por la realidad; y, de Enrique Verástegui, En los extramuros del mundo. Todos ellos recogen poemas muy beligerantes, que acusan y ensalzan con nombres y apellidos. Chispeantes, sus piezas se mueven surcando el registro narrativo, la proclama y el manifiesto para tratar de no dejar indiferente a nadie.

Este volumen, por tanto, permite acercarnos y recuperar una veta singular de la exploración poética y política, que todavía resuena, en un volumen bien trabajado.

 

 

Reseña de Alberto García-Teresa

Obra: Hora Zero (Óperas primas), VVAA, Edición de Rodolfo Ybarra y Zachary de los Dolores, Amargord 2016.

 

 

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